¿Magdala o Migdal Nunayya? La Arqueología Revela el Verdadero Origen de María Magdalena

Mai 2026
Tiempo de estudio | 7 minutos
Actualizado el 10/05/2026

La Identidad Perdida de María Magdalena

El nombre "María Magdalena" ha resonado a lo largo de la historia cristiana durante casi dos mil años. Pero ¿de dónde, en realidad, venía esa mujer que aparece en los relatos evangélicos como discípula de Jesús? La respuesta arqueológica es más compleja de lo que la tradición cristiana sugirió durante siglos, revelando una brecha fascinante entre evidencia textual, hallazgos materiales y devoción popular.

Según la tradición cristiana primitiva, el epíteto "Magdalena" indicaba que María era originaria de un lugar llamado Magdala, situado en las márgenes del Mar de Galilea. Sin embargo, en ningún pasaje del Nuevo Testamento Magdala está explícitamente asociada a María Magdalena. Más intrigante aún: el sitio arqueológico conocido hoy como Magdala, localizado aproximadamente 6 kilómetros al norte de Tiberíades, en las costas del Mar de Galilea, era llamado Taricheae en los tiempos de Jesús y María Magdalena —nombre griego que significa "salga-douro", referencia al comercio de peces salados que sustentaba la economía local.

Esta discrepancia entre el nombre antiguo (Taricheae) y el nombre moderno (Magdala) abrió espacio para una investigación arqueológica e histórica que desafía siglos de tradición. Joan E. Taylor, profesora de Orígenes del Cristianismo y Judaísmo del Segundo Templo en la Universidad King's College de Londres, fue una de las investigadoras que se abocó a esta cuestión aparentemente trivial, pero arqueológicamente profunda, en su artículo publicado en la edición de otoño de 2022 de Biblical Archaeology Review.

Cuando la Tradición Encuentra la Arqueología

La historia de la identificación de Magdala como "la ciudad de María Magdalena" es ella misma un artefacto cultural que merece examen. Muchos estudiosos contemporáneos argumentan que no es de forma alguna obvio que el apodo bíblico de María ("la Magdalena") signifique necesariamente que era originaria de un lugar llamado Magdala. Aunque algunos autores cristianos primitivos afirmaron que el epíteto de María indicaba su origen en una aldea llamada Magdala, ellos mismos desconocían su localización geográfica.

El vínculo entre el sitio arqueológico de Magdala y la narrativa cristiana sobre María Magdalena comenzó apenas en el siglo VI d.C., cuando peregrinos cristianos pasaron a visitar la región norte de Tiberíades. Un complejo monástico expansivo se desarrolló alrededor del lugar, y peregrinos europeos de los períodos bizantino y medieval describen visitas a un sitio que incluía una iglesia dedicada a María Magdalena. Esta tradición de peregrinación consolidó, en la mente popular, la asociación entre el sitio arqueológico moderno y la figura bíblica.

El problema fundamental, sin embargo, reside en la desconexión entre esta tradición de peregrinación tardía y lo que la arqueología y los textos antiguos revelan: el Magdala de hoy, recientemente desarrollado como resort de hotel y centro de peregrinación, era en realidad una próspera ciudad portuaria llamada Taricheae durante los primeros siglos antes y después de la era común.

Taricheae: Una Metrópolis del Mar de Galilea

Las excavaciones en Taricheae/Magdala revelan la imagen de una ciudad comercial sofisticada, no la pequeña aldea que la tradición cristiana podría sugerir como origen de una discípula modesta. Durante el período del Segundo Templo (especialmente en los siglos I a.C. e I d.C.), Taricheae era un centro portuario vital en la economía de Galilea.

El sitio contenía un puerto activo, almacenes, baños públicos extensos y otras construcciones públicas de envergadura. Las excavaciones revelaron evidencias de dos sinagogas que servían a una población de aproximadamente 40 mil habitantes —una cifra extraordinaria para la época, indicando que Taricheae era una de las ciudades más densamente pobladas de la región. Una de las sinagogas poseía pisos pavimentados con mosaicos y presentaba una piedra bella y trabajada que puede haber sido utilizada para la lectura de la Torá.

El contexto histórico refuerza este cuadro de importancia: Taricheae fue escenario de conflictos importantes durante la Guerra Judaica (66-70 d.C.), conforme documentado por el historiador judío Josefo, que describió campañas militares romanas en la región. Este testimonio textual independiente confirma la relevancia estratégica y económica de la ciudad.

El Enigma de los Múltiples "Migdals"

Aquí reside una de las claves arqueológicas para desvendar el origen real de María Magdalena: no había una única ciudad llamada Magdala (o Migdal, en hebreo) en las proximidades del Mar de Galilea. Por el contrario, múltiples ciudades y aldeas en Palestina romana llevaban este nombre o variaciones del mismo.

El término Migdal significa simplemente "la torre", y era comúnmente atribuido a lugares asociados con torres o fortificaciones. Tanto en las narrativas bíblicas como en la literatura cristiana primitiva y rabínica posterior, se encuentra una proliferación de topónimos basados en torres: Migdal Eder ("Torre del Rebaño"), Migdal Tsebayya ("Torre de los Tintes") y Migdal El ("Torre de Dios"), por citar algunos ejemplos documentados en fuentes históricas.

Joan E. Taylor propone una candidata alternativa y arqueológicamente plausible: Migdal Nunayya, una pequeña aldea judía situada en las inmediaciones de Tiberíades (aproximadamente 5 kilómetros al sur del actual sitio de Magdala). El nombre Migdal Nunayya significa "Torre del Pez", una posible referencia a la industria pesquera local. Crucialmente, Taylor argumenta que esta era la única Magdala/Migdal en las costas del Mar de Galilea que habría sido conocida en los primeros siglos de la era común y que ofrecía un perfil demográfico compatible con el de una aldea que podría producir una discípula ordinaria.

Una Cuestión Sin Respuesta Definitiva

La investigación arqueológica e histórica deja, por lo tanto, una conclusión prudente: es posible que María Magdalena fuera originaria de esa aldea menor y modesta, Migdal Nunayya, en lugar de la próspera y cosmopolita Taricheae. Sin embargo, no se puede afirmar con certeza absoluta. El texto bíblico guarda silencio sobre este punto, y la tradición cristiana primitiva, aunque afirma su origen en una "Magdala", desconocía la localización geográfica de este lugar.

Igualmente oscuro permanece el proceso histórico por el cual la antigua ciudad de Taricheae adquirió el nombre Magdala en el período bizantino. Este es un ejemplo notable de cómo la arqueología, la epigrafía y la crítica textual pueden iluminar las lagunas históricas, simultáneamente revelando la complejidad subyacente a las narrativas tradicionales. Lo que parecía ser una cuestión trivial —¿de dónde era María Magdalena?— se revela como una ventana para comprender cómo las tradiciones cristianas se desarrollaron, cómo los nombres geográficos cambiaron a lo largo de los siglos y cómo la arqueología puede, o no, validar nuestras suposiciones sobre el pasado.

Notas y Referencias

  • Joan E. Taylor, Profesora de Orígenes del Cristianismo y Judaísmo del Segundo Templo, Universidad King's College de Londres
  • Publicación: "Magdala's Mistaken Identity", Biblical Archaeology Review, edición de otoño de 2022
  • Sitio arqueológico: Magdala (Taricheae en la Antigüedad), aproximadamente 6 km al norte de Tiberíades, Mar de Galilea, Israel
  • Período: Siglos I a.C. — I d.C. (Segundo Templo e inicio del período romano)
  • Contexto histórico: Guerra Judaica (66-70 d.C.), conforme documentado por Josefo
  • Fuente original: Biblical Archaeology Society

Perguntas Frequentes

João Andrade
João Andrade
Apasionado por las historias bíblicas y un autodidacta en los estudios de las civilizaciones y la cultura occidental. Está formado en Análisis y Desarrollo de Sistemas y utiliza la tecnología para el Reino de Dios.

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